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Por el principio siempre se empieza.

Sos un idiota.

Desde aquel día que nos quedamos hasta tarde te metiste en la cabeza que yo era una misión que tenías que cumplir, tenías que lograr engancharme. Sin importarte que me metieras en problemas con una amiga si lo lograbas, y sin importarte que era la hermana de tu buena amiga. Consecuencias Bolivia.

Al principio no daba miedo, porque iba a darlo? Yo no iba a estar con vos nunca, era moralmente incorrecto para mí, y si hay algo que tengo casi intacta es la moral, siempre hago lo que es políticamente correcto. Entonces no había problema en meterme en ese jueguito de las peleas, me caías bien, y me divertía contigo, porque sos un idiota, y si hay algo que me pueden son los idiotas, y más si son altos.

Así que seguiste insistiendo, hasta que lo lograste. Felicitaciones, rompiste mi moral.

Me metí sabiendo lo que era, por como eras, un mujeriego un poco egoísta que estaba para la santa joda. Genial, teniendo eso claro estaba fuera de peligro, que podría durar? un par de semanas? No me iba a acostar con vos, es una línea que intento no cruzar cuando tengo riesgo de involucrarme. Pero qué hiciste??

Me sorprendiste con tu insistencia, con tus comidas, con tus cuentos, con tu sensibilidad y dulzura. Me contaste lo que te trastornaba he intenté distraerte de tu tristeza. Pero siempre se trató de vos. Nunca de mí, yo no pude compartir mis trastornos. No se si eso fue tu culpa o la mía por miedo abrirme. De todas maneras se trató de vos. Así que así pasamos el verano, vos sorprendiéndome, y yo enamorándome. Ya sé que es una locura, en tan poco tiempo, y bla bla. Pero que voy a hacer? Soy intensa para todo, cuando quiero, quiero enserio, cuando odio lo hago con fuerza, y cuando estoy triste el mundo se termina. Eso sí, siempre internamente, intentando no demostrar ni una pizca de eso. Así que lograste que se me moviera el piso, y que entrara en pánico, no quería demostrar ni un poquito lo que en verdad me estaba pasando, me guardé caricias, y besos, también me guardé abrazos y charlas, me guarde sonrisas, hasta putiadas me guardé, porque estar enojada implica que te importa, y a mí no me podía importar, intenté ser indiferente. Capaz que si lo simulaba se convertía en realidad. Pero no, sólo me sofocaba el guardarme tanto. Además de todo, sentía tanta presión, lo nuestro tenía que funcionar, habíamos arriesgado tanto!, sentía que tenía mucho para perder si no lo hacía. Eso hacía que mi miedo aumentara. Dejé de ser yo, ya no fluía contigo. Media cada caricia y cada beso que te daba, media mis palabras, y mis sonrisas. Capaz que si te besaba como quería, te ibas a dar cuenta como me sentía y te ibas a alejar, o si te abrazaba o te acariciaba, o si te despertaba a mitad de la noche. Capaz que se decía algo que no estaba bien, todo se rompía, o si te decía que te quería ver te sentirías sofocado. Así que todo estaba medido, estaba todo controlado, y yo me ahogaba, sofocando mi entera personalidad, todo lo que había hecho que nos gustáramos en un principio lo estaba sofocando, y eso me hacía sentir vacía, porque yo no estaba.

Nunca pudiste siquiera terminar de conocerme, no a mi romanticismo ni a mi dulzura, mi interés por tus cosas, y que simplemente me podía quedar callada contigo, cómoda. No pudiste conocer mi locura y mis enojos. Ni siquiera mis celos.

Cuando llegué al punto de que admití lo que me estaba pasando no sólo entré en pánico (intensa) sino que  me paralicé, intenté sacarte de mi vida mil veces, te escribí mil mensajes diciéndote que no podía seguir con esto que nunca te mandé, porque generabas conflicto interno, una parte de mi quería seguir contigo feliz y contenta, y la otra parte quería irse a un lugar seguro y sacarte de raíz.

Aquel día, en carnaval, los dos borrachos en esa fiesta, no había miedo. Gracias cerveza! Esa noche estaba suelta, desinhibida. Era yo, y eso me hacía sentir completa, aunque no te pude decir las cosas que me hubiera encantado. Te hubiera dicho que te quería, y que me encanta tu risa, se me hace contagiosa, me encanta tu estupidez, y que me abraces, me encanta dormir al lado tuyo y pellizcarte, me encanta que me cocines y que me tiendas la cama, me encanta que a mitad de la mañana, o de la tarde o de la noche me llegue un mensaje que me haga reír, me encanta poder abrazarte cuando te pones todo melancólico, me encantan tus cuentos y hasta tu familia aunque no la conozca, pero por los cuentos, comparten el mismo humor que a nosotros nos acerca. Esa noche quería todo contigo, te tendría que haber dicho que eras mío y fin de la discusión, que no había que tener miedo y todo lo demás, que todas las noches podían ser como esa. Todos los días podría haber sido como los primeros, charlando hasta altas horas de la madrugada, peleando y mirando películas, entre abrazos y besos.

Estaba paralizada, te iba a perder, iba a perder todo eso, las risas, los chistes, las caricias y los abrazos, los mensajes que me hacían reír, los besos, y dormir calentita al lado tuyo. Lo que pasó después no ayudó a la situación en la que estaba, porque sin razón aparente te empezaste alejar, y siempre había una buena excusa para no verme. Yo sé que el pánico me ganó y me cerré, estaba tan enojada por vos por hacerme quererte que no quería verte, aunque si, no quería que durmieras al lado mío, aunque era lo que quería, no quería tus abrazos aunque me hacían sentir segura. No te quería y te quería a la vez. No se porque, pero a veces me tranquiliza pensar que todo se rompió por mi culpa, que te agoté de tanta indiferencia, de tanto rechazo. Pero vos no perdes tu parte de culpa, mentiroso, y cagón. Era mucho más simple decirme, flaca, ya está no estoy para esta y necesito ser libre. Bárbaro, nos habrías ahorrado mil mensajes, y mil dolores de cabeza por lo menos a mí. Yo también necesitaba ser libre, me estaba sofocando. Fui lo más políticamente correcta y te mande un lindo mensaje para que todo quedara bien. Te tendría que haber cagado a putiadas y mandarte a cagar por idiota.

Terminamos genial, aunque no tuviste la decencia de hacerlo vos, ni verme a la cara cuando pasó. Empezaste a buscarme de nuevo... de una manera sutil, me gusta acá, me gusta allá. Es joda Bolivia?? A penas terminamos ya encontraste un momento para verme para venir a buscar el buzo de tu amigo que había quedado en casa. Sólo podías en el horario que no había nadie mas que yo en casa, increíble.

Un mes después tenías novia, y cuando la mina te cagó volviste a buscarme, sin que te importara lo que eso pudiera provocar en mí, sin preguntar, sin nada, volviste, me dejaste como una estúpida, como si todo estuviera bárbaro. Obviamente que la Srta. Intensa se confundió y entró en pánico de nuevo, me ibas a hacer lo mismo, y no quería eso, te saqué de raíz, te borre de todos lados, no ibas a poder tener contacto ninguno y yo no iba a tener más pánico, vos seguirías con tu montón de mujeres y yo seguiría en mi escases de hombres, donde no hay pánico.

Un momento de delirio y de pensar que no tenía miedo como si nada, te invité a volver, y mientras no hubo que hablar estaba todo bien, cuando se planteó que había que hablar, desapareciste de nuevo. Tenías una carta debajo de la manga, ya te estabas trabajando a otra así que no había necesidad de mí. Todos felices y contentos.

Y como la historia se repite, cuando se terminó volviste. Te dejé volver, pensando que no tenía tanto miedo. Fue lo más decente que hiciste, no sabías lo que quería cuándo te pregunté, y no podías darme lo que yo buscaba, creo que la única vez que me dijiste la verdad. Me hubiera gustado cagarte a putiadas y decirte todo esto, que eras un cagón y un mentiroso, un mujeriego de mierda, y un inmaduro, y que tenes muy claro lo que querés, cero compromiso, cero responsabilidad más de la que es obligatoria. Te hubiera dicho que sos un egoísta, que no te importó una mierda que pasaba por mi mente en ningún momento, que además de vos los demás también tenemos problemas. No tenés sentido de la privacidad y no te importa cómo puede afectar a otros todas tus fotos románticas, fotos de mierda, que las quemaría. Para ser un mujeriego no la tenés tan clara. Regla número uno, que las otras no se enteren. No podes publicar en Facebook nabo!!!

Una vez me preguntaste si me arrepentía de algo, te dije que no. Pero no es cierto completamente. Si nunca hubiéramos empezado algo con lo que ninguno de los dos podíamos no hubiéramos perdido las noches de cocina, las peleas interminables, las jodas, y la confianza. Supongo que todavía vendrías a romper los huevos y hacerme rabiar, y yo te seguiría tratando mal. Me hubiera reído de tus dilemas amorosos y vos te hubieras reído de mi falta de ellos. Y los dos contentos. Pero por otra parte tampoco hubiera habido besos, y abrazos, ni siestas, ni risas de madrugada, ni me hubiera dormido calentita al lado tuyo. No sé cuál de las dos opciones es la mejor. No sé cómo algo que fue tan poco, me tocó tanto, y eso me molesta.

De todas maneras yo sigo acá, y la mayoría del tiempo estoy superada. Pero hay días que a veces se convierten en una semana entera, que te quiero, y te odio.

 

 

 

 

 

 



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