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                                                           Grooc (El neandertal)

 

         Su tribu, tribu por decir algo, pues no pasaban de una treintena de individuos, se localizaba en una zona humedad y boscosa en algún lugar de la actual Alemania, hace aproximadamente unos ciento cincuenta mil años.

 

            La vida entonces era muy dura y todo estaba en su contra, las inclemencias del tiempo, los ataques de los animales, los continuos accidentes, las enfermedades, la rivalidad con otros grupos, en fin todo y para sobrevivir solo dependían de ellos mismos, de su esfuerzo y de su espirito de solidaridad.

 

            Sus únicas preocupaciones eran comer y poder refugiarse cuando eran atacados, su mentalidad era muy básica y su única preocupación era  sobrevivir, no podía ni sospechar que eran los antecesores de lo que hoy llamamos, a veces sin razón “homo sapiens”

 

            El grupo había encontrado una pequeña cueva en una zona rocosa que les servía de cobijo, donde volvían absolutamente todas las noches para alimentarse, descansar y prepararse para las duras tareas del siguiente día.

 

Al igual que otras tribus similares se habían repartido las tareas a realizar según sexos, los hombres se encargaban de la caza y de la defensa y las mujeres de la recolección de plantas, el cuidado de sus hijos y las tareas del hogar.

 

Todo era muy hostil y complicado, para cazar apenas contaban con algunas estacas a las que habían colocado en la punta una piedra afilada, para preparar las pieles utilizaban alguna laja o corteza de árbol dura que les sirviera para rascar los restos de carne y aunque conocían el fuego solo le utilizaban para calentarse y hervir alimentos.

 

Estaba claro que todos dependían de todos y que la comunidad solo sobreviviría a través de la colaboración, no había sitio para vagos.

 

Y así vivía todo el grupo, desde los viejos hasta los niños que ya fueran capaces de andar todos colaboraban, todos menos Grooc, que se pasaba las horas y los días sentado en una piedra en la puerta de la cueva ensimismado y mirando al infinito.

 

Como era normal este comportamiento se hizo al final intolerable por lo que llego el día en que Maarduk el más vigoroso de todos y jefe de la tribu se planto delante de él para saber la razón de porque lo hacía.

 

(Los neandertales no habían aun desarrollado un lenguaje completo, se expresaban a través de una serie de fonemas muy elementales y gestos realizados con manos y caras, razón por la que he traducido al castellano la conversación)

 

Maarduk.- “Tu Grooc ¿se puede saber que haces?”.

 

Grooc.- “Estoy pensando”

 

Maarduk.- “¿Y qué piensas?”

 

Grooc.- “Cosas”

 

Maarduk.- “¿Pero qué cosas?”

 

Grooc.-  “Cosas de la vida, ideas filosóficas”

 

Maarduk.- “¿Y que es felosofia?”

 

Grooc.- “He dicho filosofía, no felosofia

 

Maarduk.- “Bueno, pues eso”

 

Grooc.- “Ideas profundas que ya os diré”

 

Maarduk.- “Pues espabila, sino quieres tener problemas”

 

            Y se fue con los otros cazadores con cara de pocos amigos y con evidente furia contenida, aunque a Grooc, la conversación no le preocupo nada, había asumido la responsabilidad de ser el primer filosofo de la historia e intuitivamente comprendía que no sería comprendido, como también les pasaría en el futuro a los que tomaran como él ese camino, pero se sentía orgulloso de haber tomado esa decisión y solo de pensar que sería recordado en el futuro como el padre del pensamiento abstracto le compensaba y estaba dispuesto a asumir todas las consecuencias que fueran y las seguras complicaciones que tendría con Maarduk y con los demás, aunque en el fondo tenía la esperanza de que cuando les contara sus conclusiones quizá alguno de ellos le comprendería.

 

No dejo pasar ni dos días cuando una tarde, cuando la tribu se empezaba a retirar al fondo de la cueva se planto ante ellos y les dijo.

 

“Escuchar por favor dos de mis últimos pensamientos”

 

Y les largo lo siguiente.

 

“Ni todo es verdad ni la verdad lo es todo”

 

“Y es mas” añadió

 

“Ser no es lo mismo que vivir, pero los que viven son seres”

 

Como era de esperar todos se quedaron mudos, cosa que no les costó mucho porque casi lo eran y solo al cabo de unos momentos fue Maarduk el que se levanto con la cara encendida para decirle.

 

“Pero que dices pedazo de alucinado, mira te voy a arrear una pedrada en todo el coco que te vas a enterar, anda, anda y no me cabrees mas, ya estas dejando la falosofia y mañana mismo te pones cazar con los demás si quieres comer”

 

Pero Grooc ya no estaba dispuesto a abandonar su vocación, era su vida y la decisión estaba ya tomada, si tenía que abandonar la tribu lo haría, así que esa misma noche dejo la protección de sus iguales y se adentro en el bosque en busca de su destino, paso unas semanas muy duras alimentándose solo de hierbas y frutos salvajes  hasta que encontró una pequeña oquedad entre unas rocas donde se instalo para siempre, comía lo que pillaba y dedicaba todo su tiempo a la reflexión, ya siempre estuvo solo hasta el fin de sus días logrando, no solo ser el primer filosofo de la humanidad sino también el primer anacoreta.

 

Fernando Mateo

 

 Agosto 2015

 



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